En un libro titulado “la poética del espacio” Bachelard hace una reflexión entorno a los espacios más importantes que tenemos en nuestra vida. En general, el espacio que más nos define es la casa. Allí tenemos todos nuestros objetos más preciados, nuestra intimidad, nuestro refugio, en resumen, es donde comenzamos a construir nuestra vida.

Dicho de otra manera, la casa se convierte en el primer espacio donde convivimos con los otros, aprendemos a tolerar, cuidar, compartir, discutir, amar. A su vez contamos con la presencia de otros cómplices que nos posibilitan nuestra intimidad, nuestro orden: la mesa de noche, el armario, la billetera, la habitación, la cama… no sólo los cuidamos, les hacemos aseo, sino que también nos importa que las personas que compartan ese espacio, por ejemplo, una visita, se sientan cómodos, les agrade. Nadie invita a su casa para que vean el desorden, sientan el mal olor, o perciban la suciedad.

Ahora si, entremos en materia.

Voy a dar un ejemplo sencillo: la billetera está en la mesa de noche y esta a su vez se encuentra en una habitación que hace parte de una casa. Ahora bien, la casa está en la calle que pertenece a un barrio… así llegamos al espacio que parcialmente contiene todo lo anteriormente enunciado, la ciudad.

Retomando todo lo dicho, nos percatamos que la ciudad es una extensión de nuestra casa, en ella aprendemos a compartir con otros, a tolerarlos; los cómplices son los amigos, la novia, algún extraño con el que compartimos una escena cómica o trágica; no obstante, el espacio que parecía nuestro, que percibíamos de una manera, se tergiversa porque no lo cuidamos, no pensamos en su aseo, esta vez no importa que el mal olor nos haga salir corriendo o que los visitantes o turistas se percaten de nuestra suciedad, más cuando tenemos la excusa perfecta: los recolectores de basura son inútiles.

Es posible pensar que las personas que arrojan basura a las calles también lo hagan dentro de sus propios hogares, es decir, mientras están en la sala o en alguna habitación, dejen comida regada, papeles sucios o que escupan en el suelo; de lo contrario es imposible comprender como algunos individuos hacen de los demás espacios, la calle específicamente, pequeños basureros.

Dejo a consideración del lector las siguientes preguntas:

¿Por qué es tan difícil arrojar la basura en el lugar indicado para ello? ¿por qué las personas que dejan basura en las calles, no se percatan que están ensuciando un espacio que también les pertenece? O más específico ¿por qué no son conscientes que con este acto están agrediendo el espacio de todos?

Me gustaría conocer opiniones al respecto porque esto no es un problema que me afecta sólo a mi.

19 Comment on “Sobre el sentido de apropiación.

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