Los seres humanos vivimos contando o escuchando historias: ficticias, reales, cotidianas, que suceden en las películas, en la vida de otras personas o en nuestro diario vivir. Por varias razones, las historias nos unen con los otros porque necesitamos contar, volver el mundo palabras para hacer tangible la vida, para aprehender por un momento lo efímero y afirmarnos en el presente; como también necesitamos escuchar, porque con las palabras de los otros continuamos configurando nuestro mundo, sintiéndonos parte importante de algo, de un momento que no se vuelve a repetir; necesitamos escuchar que las historias que nos cuentan son humanas porque provienen de nuestra experiencia o de nuestra invención.

Por lo anterior aclaro que me estoy refiriendo a la literatura, porque las historias que nos contamos son literarias: están llenas de retórica, hipérbole, emoción, metáfora, alegoría, digresión, entre otros.

Sin embargo, no siempre estamos rodeados de gente o de personas con las cuales interactuar, por ello buscamos las historias en otros espacios o de otras maneras. Los libros (como una de las alternativas) se convierten en un nuevo interlocutor, que nos vincula con el mundo a través de las historias que allí encontramos.

Siguiendo esta misma línea, la lectura es una vivencia intensa porque cada palabra, acción, capítulo, se puede saborear a nuestro propio ritmo, podemos volver una y otra vez sobre los acontecimientos o personajes, y así las cosas, dicha lectura es mucho más generosa con nuestra imaginación.

El ejercicio de leer se convierte en una forma de ver la vida, el mundo y los seres humanos. Vargas Llosa dice que leer es un acto de rebeldía porque en las novelas buscamos lo que no tenemos, buscamos alterar nuestra cotidianidad, liberar nuestras fantasías, ser otros. Con la lectura comprendemos que no somos los únicos que sufrimos, que soñamos, que deseamos, que morimos, que amamos; la literatura nos revela la esencia humana en sus múltiples variables.

Este elogio que hago de la lectura, específicamente de literatura, es porque no es un lujo, ni mucho menos un pasatiempo. Es una forma de construir el mundo, leer nos permite ejercitar la memoria debemos retener personajes, atmósferas, ideas, secuencias, saltos; nos enseña a sentir el dolor, la angustia, la felicidad ajena, dentro de las historias siempre hay un personaje que nos llama la atención o con el cual nos identificamos; además, nos da conocimiento con cada palabra nueva que nos ofrece, nos permite ser más intuitivos para descifrar los acontecimientos; con todo esto, nos posibilita ser más humanos, en la medida en que nos hace conscientes del mundo en el que vivimos y con quienes vivimos.

La rebeldía está precisamente en que anhelamos vivir la vida que deseamos. 

7 Comment on “Que habla sobre la lectura

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