Sobre la verdad

Soy colombiano. Por fortuna nunca he sido victima de alguna fuerza armada legal o ilegal. Como algunos colombianos, he tenido suerte y no me ha pasado nada.

Por otra parte, el delito del asesinato, el secuestro, la extorsión entre otros, es visible, profundo y crítico, no por quienes cometen este tipo de abusos sino, por las víctimas, que son aquellas que superando el dolor luchan por conservar la memoria de sus seres queridos, son aquellas que exponen sus vidas para pedir justicia, para pedir que las causas de la infamia les sean aclaradas. Así las cosas, por ellos es que la sociedad colombiana no termina de ser devorada por cortinas de polvo, que intentan esparcir los verdugos o los cómplices de las atrocidades.

Nunca podremos conocer cómo se comporta un mandatario en la intimidad de su gabinete, ni mucho menos lo que piensa; pero las acciones que ejecuta sí deben ser expuestas y evaluadas a toda la sociedad que lo ha elegido; dicho de otra forma, decir públicamente qué ideas lo llevaron a tomar una decisión, qué factores influyeron para que las cosas fueran así; sus cuentas son una obligación, porque se supone que es la voz de la mayoría y es quien va a mejorar nuestra condición social, económica, política, entre otros.

Entremos en materia: la toma del palacio de justicia, es un ejemplo entre muchos otros sobre los cuales recaen sombras y gritos silenciosos de las víctimas, que claman por saber la verdad de lo sucedido. Debido al ocultamiento de la verdad, Colombia vive en la especulación, en ilusiones de un futuro mejor; no intento abonar terreno para el pesimismo, sino que es necesario preguntarse ¿Es posible construir algo concreto, sólido, y esperanzador, en medio de mentiras, de verdades a medias, secretos a voces o con la implementación de las medidas más drásticas de la justicia para algunos?

Una de las causas de la exasperación o las emociones fuertes, en medio de los debates de las discusiones de interés nacional, se debe a no conocer la verdad o los motores reales de dichas problemáticas. Aclaro: cuando me refiero a conocer la verdad, estoy aludiendo a hechos concretos que han ocurrido o la especificación de un determinado comportamiento que ha afectado nuestra sociedad.

Dos de las incógnitas que tengo ¿Por qué el ex presidente Betancur pide hoy en día disculpas por lo sucedido en su gobierno? ¿Qué acciones o decisiones cree que fueron mal tomadas? Frente a una disculpa a medias, es difícil saber qué pueden pensar o sentir las víctimas de Armero o los familiares de los desaparecidos de la toma del palacio de justicia, o en qué modifica hoy lo acontecido en su gobierno.

II

Con base en lo dicho hasta el momento y por paradójico que pueda parecer, siento miedo de pensar en el día en que se nos diga la verdad. Recuerdo que Ernesto Sábato en su novela “Sobre héroes y tumbas” escribió que la verdad es destructiva; mi temor pareciera justificado porque en este país estamos hundidos en la mentira, en el engaño; por eso no sé qué pasaría si lo supiéramos todo, (aunque es lo que tanto anhelo como muchos) temo por lo que pueda pasar con algo tan doloroso en las manos; por ejemplo, hoy no se sabe con certeza quien mató a Gaitán, la falta de claridad ha permitido que Roa Sierra, el supuesto asesino, se perciba como un simple curioso que nada tuvo que ver con el crimen.

Mi temor aumenta porque creo que los mecanismos judiciales que se han hecho hasta el momento para llevar a juicio, condenar, investigar, a los implicados en los procesos como: la toma del palacio de justicia, el asesinato de Jaime Garzón, las interceptaciones telefónicas emitidas por el DAS, el gobierno de Álvaro Uribe, el asesinato de Pizarro o el de Galán, el proceso 8000, los diálogos en el Caguán, entre otros, no nos han permitido avanzar, no nos han servido para forjar confianza en nuestra justicia; muestra de ello es que vemos a “los malos” en las calles, como si no hubiera pasado nada. Sin más, la verdad sigue siendo una utopía, un ideal que no tenemos aún cómo llegar a ella.

Pienso que hoy en día es más complejo poder alcanzar este ideal; para ilustrar un poco tomo como ejemplo la política de Verdad, Justicia y Reparación. En el primer punto se detiene el proceso. Los que tienen el poder y están implicados en actos ilegales, salen acalorados a desmentir los testimonios con la premisa “no se le puede creer a un criminal”. Los criminales atestiguan y la sociedad no interviene porque tampoco les creen. En esta medida ¿A quién debemos creerle?  

La utopía no desaparece porque ante tanta confusión e información cruzada, lo único que podría ser la verdad, sería que alguno de los protagonistas de la historia de nuestro país se levantara, contara todo y nadie saliera a rebatirlo o contradecirlo, pero esa es parte de nuestra ilusión, porque este acto implicaría que el gran revelador también estuviera involucrado en los hechos y con este acto, se estaría clavando el puñal.

Me pregunto ¿Debemos persuadirlos para que comprendan que ellos poseen una pieza fundamental, para que el país pueda cambiar a un estado posiblemente mejor?

La utopía continúa…

9 Respuestas a “Sobre la verdad

  1. Sobre la verdad…
    No es cuestión de tiempo, han pasado más de 20 años y tal parece que mucha gente ya se le olvidó de los sucesos que enlutaron a muchas familias Colombianas, que siguen llorando en silencio a sus seres queridos, porque la justicia terrenal tal parece nunca llegará, sencillamente porque mientras los verdaderos responsables de unas acciones equivocadas del pasado estén vivos, no saldrá a la luz pública tanta verdad que yace oculta, entonces para que seguir esperando que nos cuenten una novela de terror, conocer el verdadero elenco de un terrorífico guión, ya gobernaron y se pensionaron y sus sueldos los seguimos pagando con creces, ni siquiera la vergüenza que sentirá la familia cuando por fín la justicia tenga vía libre para contarnos la verdad oculta, servirá de espejo para que no se vuelvan a cometer atrocidades de esa magnitud, sencillamente porque los valores se han perdido y esas personas que quieren dirigir los destinos de la empresa más saqueada del país llamada gobierno, sólo viven en función del dinero que genera poder, gestiona corrupción y trae como consecuencia más pobreza y dolor.
    Pienso que es cuestión de que cada uno contribuya a formar una nueva generación, que cada uno ponga de su parte para recuperar los valores, los principios y construyamos una sociedad de amigos, basada en el respeto y el amor, que no se deje sobornar y que realmente procure el bienestar de un pueblo que pide a gritos mejores condiciones laborares, y mejorar la calidad de vida, con políticas de inclusión, en educación, salud, vivienda digna y que la brecha entre los ricos y pobres no siga aumentando. Nos conformamos con poco cuando en Colombia lo tenemos todo.

    Yamile Medina Valderrama

    • Hola Yamile. Pienso que la frase famosa “Quien no conoce la historia está condenado a repetirla” no dice nada; en nuestro país no se trata de conocer o no la historia, esa es una labor que algunos medios, fundaciones, algunos intelectuales o profesores se han ido encargando de divulgar. En esa medida, las cosas no se repiten porque no se conozcan, se repiten porque a nadie le interesa hacer un ejercicio racional con la información obtenida. Gracias por tu comentario.

  2. Hola es una reflexión muy importante, frente a la realidad colombiana, lamentablemente a muchos nos gusta escuchar mentiras sobre mentiras para creer que son verdades de lo contrario todos alzaríamos una voz de protesta y no nos dejaríamos engañar de una política malsana que solo tiene a prioridad cada uno de sus deseos a través del poder y saciar sus ansias de poder pisoteando los sueños y anhelos de un pueblo que muere en la mentira y el sueño de un mundo mejor.
    No pueden decir la verdad porque quien dice la verdad termina crucificado y en este caso serian muchos los sacrificados por sus acciones. Una verdad a medias es una mentira real.

  3. Es triste saber que este país sufre tantas calamidades por falta de un gobierno que realmente se interese por el bienestar de toda una sociedad y no solo por el suyo propio.
    Cada día vemos una guerra de poder mas fuerte entre gobernantes por querer ocupar la presidencia pero no para mejorar las condiciones de un país.
    Aunque doloroso, es bueno conocer la triste realidad para proyectarnos en un futuro y desde nuestra profesión poder ser portadores de soluciones que puedan ir cambiando esta historia y mejorar la calidad de vida de las personas que nos rodeen.

    • Hola Luisa. Parece que aquellos que toman el poder de gobernar, se olvidan de su responsabilidad y dejan en manos de los otros lo que ellos deben hacer. Gracias por comentar.

  4. “Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”. Cicerón
    Prefiero una verdad dolorosa que ibuprofenos mentales como lo son aquellos engaños a los que nos someten continuamente en nuestra patria.
    Me gusta el enfoque que presenta en el inicio del texto, sobre las victimas que ven atentada su integridad desde los victimarios y por otra parte la justicia que los atropella al no brindarles un consuelo.

    • Gracias por tu comentario Andrés. No creo que la frase: “la verdad os hará libres” sea cierta, porque al parecer libera toda responsabilidad; creo que la verdad es el paso para poder comprometernos y asumir la vida desde un sentimiento mucho más profundo.

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