Alejado del fútbol

Una de las razones por las cuales me alejé del fútbol, fue porque en el pasado casi me dan una paliza.

Recuerdo que estaba caminando por una avenida en Manizales, era domingo en la noche. Escuché gritos de auxilio y en la acera de enfrente una persecución; mientras observaba lo que estaba ocurriendo comenzaron a perseguirme unos hinchas de no sé cuál equipo, me abucheaban, me insultaban; corrí atolondrado de miedo, sabía que sí me agarraban hasta me podrían matar; me tiré debajo de un bus estacionado y la persecución terminó, no se sí los perdí o se arrepintieron, no importa, finalmente no me pasó nada.

Las barras bravas ya se estaban fortaleciendo, llenándose de hinchas hambrientos de violencia. Después de ese día me convencí que el fútbol se había convertido en otra iglesia, en aquella creencia por la cual la gente se estaba matando. En ese entonces mi crítica no era en contra de ese deporte, sino lo que se estaba generando alrededor de él. Empero, al equiparar el fútbol con una iglesia o el fútbol con una religión, pensé que los jugadores y los técnicos en su función de pastores podrían cambiar las circunstancias.

no_me_gusta_el_futbol

Foto vía internet

Recuerdo que en la época de la Violencia en Colombia los sacerdotes conservadores enardecían a sus fieles desde el púlpito para que asesinaran a sus rivales; los liberales debían ser exterminados porque amenazaban la estabilidad y el bienestar de nuestra patria guiados por el mensaje apocalíptico del mismísimo Belcebú. Así las cosas, estos pastores con la palabra divina contribuyeron a las masacres, las persecuciones y torturas de muchas personas que no seguían sus creencias o inclinaciones políticas.

Me puedo equivocar pero en el fútbol las palabras y los actos podrían disminuir los asesinatos, podrían devolverle su valor ontológico: divertir, congregar, competir. Afortunadamente ninguno de los implicados siguió la enseñanza de los sacerdotes, no han caído en el discurso del exterminio de los hinchas de los equipos contrarios.

Al ver que las personas se matan, lloran, empeñan sus sueldos o pertenencias en apuestas o en las llamadas “pollas”, creo que deberían haber estrategias para que mínimo el resultado no sean muertos, insisto en que mientras existan las palabras y el lenguaje, toda muerte violenta se puede evitar.

¿Qué hacer?

Ejemplos delirantes:

  • Cada vez que alguien meta un gol, el capitán del equipo que marcó abrace al capitán del equipo rival, en señal de amistad.
  • Los equipos lleven mensajes alusivos a la tranquilidad, a la diversión y manifiesten su rechazo a la violencia, de tanto en tanto se haga esa propaganda mientras la pelota rueda.
  • Instalar pantallas en los estadios en donde se repliquen y en donde se recuerden a todos los muertos que han dejado las barras bravas.
  • Que los equipos aprendan y enseñen que perder no es ganar, pero que perder no es sinónimo de asesinato o de persecución a los rivales.

Estos ejemplos digo que son delirantes porque se alejan completamente de la realidad, de lo que podría ser, pero el fútbol se convirtió en eso, en un delirio colectivo. Son simples especulaciones de un alejado del fútbol, de un inexperto. Pero de alguien cansado de que los seres humanos estemos buscando siempre algo por lo cual matarnos.

En ese orden de ideas, parece que algún día llegará el momento en que los lectores de Borges persigan o asesinen a los de Puig, o que los seguidores de The Rolling Stones maten a los de The Beatles.

Suena absurdo pero los seres humanos somos así.

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