¿Cómo hacemos para entendernos?

 

Este video de Les Luthiers es una ejemplificación de lo que sucede muchas veces a la hora de comunicarnos con otras personas: querer imponer un conocimiento, interrumpir al interlocutor, inventar lo que no se sabe, aparentar una buena conversación.

Ante el monólogo de Daniel Rabinovich en el que quiere demostrar todo su conocimiento del tema, tanto del merengue como de la musa griega, escuchamos las barbaridades que dice por estar a la altura de la conversación, no le interesa tener un contexto del tema, solo quiere participar, ser escuchado sin importar su compañero de disertación; en esas digresiones quiere demostrar su hombría y su aparente pensamiento liberal. Así las cosas, ese biólogo, por momentos es un monólogo, una falta de respeto.

Evidentemente el contexto de esta “conversación” es en clave de humor y es representada a un público que está dispuesto a reír, no obstante, no está por fuera de nuestra realidad.

Marcos Mundstock intenta apaciguar la “sabiduría” de Daniel, en un ejercicio de paciencia y de eufemismos, diciéndole que “está razonando por fuera del recipiente” e intenta contextualizarlo nuevamente. Daniel tergiversa nuevamente la conversación y hace alusión a los signos zodiacales y a la cistitis; en medio de sus disquisiciones no se percata del ridículo que está haciendo, por el contrario, siente que la batalla pronto la ganará; farfulla cada vez más fuerte y sus grandes ideas lo llevan a hablar en otro idioma que torpemente relaciona con el tema de la musa. Cuestiona a su compañero sin obtener respuesta, ante el silencio se cree ganador y se va.

La secuencia del absurdo tiene lógica. Marcos termina envuelto en esa maraña retórica y responde en inglés, a pesar de no comprender los giros que ha tomado la conversación, no quiere sentirse inferior.

La entrada del mesero complementa la escena: toda conversación se da en un lugar o un contexto específico que determina el tema, el comportamiento y la disposición que tienen los hablantes. La intervención del mesero muestra otro contexto desde el cual se comunica; primero, ante un sonido que hacen Marcos y Daniel cree que lo están llamando; segundo, no informa sobre lo que están preguntando.

Paradójicamente, cuando el mesero lee la carta los interlocutores hacen un silencio para escucharlo atentamente; pensaríamos que se han percatado de lo trivial de su conversación o de la necesidad de calmarse para poder entablar un biólogo real. Nada más lejos de la realidad. Inician una batalla frontal por demostrar cuál de los dos tiene la razón. Volvemos al inicio.

El mesero vuelve a interrumpir y los interlocutores continúan su diálogo de sordos, esta vez, ambos hablando al mismo tiempo.

 

¿Cuál es el sentido o el valor de una conversación?

 

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