2014 muertos que inspiran

Processed with Moldiv

Fotos vía internet

 

Siempre que finaliza el año, en algún momento me pregunto ¿qué ocurrió este año? En esta ocasión quiero enfocarme en hechos que marcaron un momento histórico muy importante no solo para mi sino para muchas personas.

En este año murieron tres gigantes de la cultura Hispanoamericana: García Márquez, Cerati y Chespirito. Debo decir que ninguno de los tres eran mis ídolos, ni fui gran seguidor de sus obras; tuve la suerte de encontrarlos siempre en cualquier parte, como una compañía permanente que nunca busqué, pero de la que aprendí muchas cosas. La verdad no estoy interesado en realizar homenajes particulares o en redactar una lista de lo que aprendí de cada uno. Que la generalidad en este caso resalte la particularidad.

Lo primero que más me llama la atención es la necesidad de cada uno de emprender un camino que requiere de mucha disciplina, constancia y convicción; a pesar de ello no está garantizado hacer algo que marque la historia de un país o de un continente, todo el trabajo previo se puede perder por mala calidad, por incomprensión del público o por falta de suerte. En esa medida, partir de la idea de que será un negocio seguro o la fama asegurada, es sinónimo de locura o de idiotez.

Cada vez que estos artistas produjeron algo fue un salto sin certezas cuya aceptación podía oscilar entre una obra maestra o el ridículo universal. La apuesta era ambiciosa y arriesgada porque no tener como horizonte conservar un contrato o no intimidarse “porque sino cumple esto, de eso depende la contratación del próximo año” nos muestra una postura frente a la vida: mientras sigamos pensando en el condicionamiento social para hacer todo por obligación, la vida será más difícil, más triste, más limitada, porque todas esas reglas o amenazas son las que quieren generar la ilusión de un destino, de lo que debe ser, de cómo debemos vivir, dicho de otra manera, la ilusión de un destino colectivo. Contra todo esto se levanta la creación artística y la vida de estos tres artistas.

Siguiendo un poco las ideas de Senett, estos tres personajes forjaron su carácter partiendo de una convicción, es decir, donde la economía y las ganancias no fueron determinantes para construir el camino. La economía flexible de sus vidas, en la que se incluye pasar hambre, les permitió pensar más allá del condicionamiento y la presión social.

Este pequeño homenaje es para decir que el arte sigue siendo la muestra viva de la existencia: García Márquez, Cerati y Chespirito nos mostraron un camino en el cual es posible vivir como uno quiera haciendo lo que más quiera. No hay ninguna garantía pero intentarlo justifica estar vivos.

“No apostar significa aceptarse de entrada como un fracaso” Richard Senett. La corrosión del carácter.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s