La corrosión del capital

scrooge_mcduck

Foto vía internet

¿Cómo establecemos vínculos estables con las personas? ¿Cómo modelamos nuestros sueños cuando nuestra estabilidad laboral es flotante?

Estas son algunas de las preguntas que surgen luego de leer la corrosión del carácter de Richard Senett.

La palabra capitalismo es, tal vez, una de las más gastadas de nuestro léxico; sobre todo porque se relaciona en la mayoría de los casos al lenguaje revolucionario, asociado a su vez con personas resentidas y de precariedad económica.

Por el contrario, Senett establece esta palabra en el centro de su reflexión para ahondar en la relación y en las consecuencias que tiene con la inestabilidad laboral. Entendamos capital como aquello sin lo cual las personas no pueden sobrevivir; dicho de otra manera, si nos quitan el capital (el dinero) es como si nos quitaran la respiración. Así las cosas, no se trata de caer en la crítica común de maldecir el dinero o de pretender que no es importante, sino de intentar comprender lo que social e individualmente significa vivir en un contexto en donde cada vez es más necesario tenerlo.

El no tener dinero determina gran parte de nuestra personalidad. Conozco a alguien que se la ha pasado toda la vida trabajando persiguiendo el dinero para sentirse más importante que aquellos que lo rodean; sin embargo, cuando lo ha tenido vuelve al mismo punto de criticarlos por haber tenido mejores condiciones de vida que él. Nunca ha logrado estar bien consigo mismo y de esa misma forma el dinero se le va de las manos. En otras palabras, la condición económica que tuvo desde niño determinó su personalidad y ello generó en él, resentimiento. La idea que tiene del dinero lo envuelve en un círculo vicioso puesto que lo asocia al reconocimiento social, al triunfo individual, al respeto y ello hace que con el paso del tiempo su resentimiento se incremente y sus relaciones humanas sean cada vez más precarias o hipócritas.

Dicho ejemplo nos lleva a profundizar mucho más en el tema ya que los vínculos entre las personas se hacen cada vez más frágiles. En el mundo laboral un concepto como el de amistad se va modificando paulatinamente porque lleva a las personas a encontrarse con alguien por un interés económico, es decir, para obtener un trabajo. Es por esto que cada vez se habla menos de amistad y sale a la superficie el mundo de los “contactos”. En consecuencia, los amigos son cada vez menos o el aislamiento es cada vez más porque lo que demanda el mundo capitalista es el trabajo y las relaciones interpersonales de las cuales se obtengan ganancia, esto es, el “contacto” que se tendrá como as bajo la manga porque en cualquier momento se puede perder el empleo. Lo más irritados con esta realidad son los que mejor la entienden y más la practican.

Por otra parte, la dependencia del capital va debilitando la sensibilidad de las personas en el sentido de que si no lo tienen deben enfocarse en obtenerlo, es decir, no importa nada más sino el bienestar propio. Si por el contrario, tienen un buen capital la preocupación se extiende un poco, deben aumentarlo, buscar un mejor salario, es decir, el enfoque sigue siendo individual.

En este orden de ideas, si lo que importa es obtener un buen capital, la búsqueda en el mundo laboral girará alrededor de satisfacer esa necesidad, sea por supervivencia o por acumulación de capital. El costo de dicho enfoque es la de invertir el tiempo en funciones que no necesariamente se relacionan con los sueños o las aspiraciones que en algún momento se pudieron tener; esta inversión de tiempo se transforma en aplazamiento y en configurar la personalidad entorno al dinero, esto es, a un valor de cambio que dependiendo de los días su valor aumenta o decae.

La pregunta que subyace a estos  planteamientos es ¿En una sociedad capitalista hay relaciones humanas auténticas?

Una respuesta a “La corrosión del capital

  1. En sentido económico, capital es todo recurso producido que no se consume en tiempo presente y se almacena para ser empleado dentro del proceso productivo en tiempo futuro. Siempre se produce para obtener lo necesario para satisfacer necesidades, es decir para consumir. A lo largo de la vida se hacen múltiples acciones de sustitución entre distintos momentos del tiempo, entre produccion y consumo, lo que da lugar a momentos de ahorro y de endeudamiento. Sin embargo la clave está en aue la ecuacion intertemporal tenga un momento T final que nos obligue a utilizar nuestro capital en diversos momentos. De lo contrario, morimos acumulando y se nos va la vida sin vivirla….

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