Johnny cogió su fusil

Johnny Got His Gun (1971)

Imagen tomada de la web

Recuerdo que la primera vez que vi el vídeo one” de Metallica tuve mucho miedo. Seguramente fue en un programa que transmitían por televisión que se llamaba TVeo Rockiando. Eran los comienzos de una de las décadas más fascinantes, al menos para mis gustos, los 90.

Yo era muy niño, no sabía nada de inglés y el rock no era mi género predilecto en ese momento, ni mucho menos el metal que de entrada estaba vetado en mis oídos por todo el aura satánica que le habían construido.

Sin embargo, el programa era tan bueno que con mi hermano veíamos todo lo que allí presentaban, entre los vídeos era el de Metallica.

Me aterraba la imagen oscura del grupo (como si quisieran darle la razón a los que creían que eso era satanismo) a ello se suma la historia de un soldado que había sido víctima de una granada en una guerra quedando postrado en una cama. Yo no entendía mucho pero todo me daba miedo.

La historia que nos estaba contando la banda estaba inspirada en la novela de Dalton Trumbo “Johnny Got His Gun” cuyas imágenes son tomadas de la adaptación cinematográfica. El protagonista Joe Bonham, apodado Johnny, es un herido de la Primera Guerra Mundial. En esta confrontación ha perdido todas sus extremidades y todos sus sentidos exceptuando el del tacto.

La forma de la narración es compleja porque se intercala el pasado, compartiendo con su familia, con su novia, con el presente que es sufrimiento, nostalgia de todo lo pasado, impotencia y desesperación, y con dos posibles futuros el que pudo haber tenido si no se hubiera enlistado o el que le espera en su actual condición.

La maestría narrativa de Trumbo nos somete a vivir como Johnny, es decir, dentro de su cabeza con sus conjeturas, sus complejos, sus tristezas, y con tal vez lo peor: la imposibilidad de comunicarse. Como si fuera una planta, Johnny está condenado a que decidan por él porque en ningún momento se evidencia sufrimiento. Por ejemplo,  la venda que tiene en su rostro se la cambian cuando los médicos quieren, no cuando él tenga calor o esté desesperado con su peso. Lo único que tiene Johnny es su consciencia.

Recuerdo que en el vídeo de Metallica en un momento el herido de guerra comienza a mover la cabeza contra la almohada insistentemente, yo creía que estaba muriendo y me atemorizaba mucho la escena. En la novela es peor que esa escena: Johnny ha encontrado la manera de comunicarse con el mundo externo a través del código morse. No obstante, nadie le entiende porque todos son médicos y creen que está loco; así las cosas, deciden anestesiarlo para que no moleste. Milagrosamente una enfermera logra comprenderlo y comienza “una historia de amor”.

Finalmente Johnny llega a la conclusión que lo único que puede hacer en su vida es que lo lleven a una vitrina de circo y lo exhiban como entretenimiento para que la gente pague por verlo y poder ser productivo.

Créanme que la novela es mucho más aterradora de lo que esta reseña pueda lograr.

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