Lo estamos pasando muy bien

En 1987 la banda de rock chilena Los Prisioneros cantaba “Lo estamos pasando muy bien yeah, yeah, yeah. Engordamos bastante, ia ia ia o, esto es magnífico, tra la la la la” además el vocalista de la banda decía públicamente que votaría No el 5 de octubre de 1988, en el plebiscito que intentaba mantener a Augusto Pinochet en el poder. La banda estaba abiertamente en contra de la dictadura lo que les valió la censura en los medios de comunicación y la cancelación de la gira más ambiciosa que tenían programada hasta el momento en su país natal, para promocionar su tercer álbum: “La Cultura De La Basura”. A pesar de ello, Los Prisioneros lograron ser “La voz de los 80” para muchos, no solo chilenos también muchos latinoamericanos que estaban viviendo similares condiciones económicas y político-sociales en sus países. 

Foto por Jaime Nelson Alvarado García Licencia Creative Commons

“Lo estamos pasando muy bien” es una canción muy particular dentro de la discografía de esta banda por varias razones. La primera es que no es una composición de Jorge González, la segunda es que es un trabajo a dúo entre los otros integrantes, Claudio Narea y Miguel Tapia. La tercera, la más importante, es que tiene una letra cuya ironía le permite oscilar de un lado a otro en la interpretación que hagamos de ella. En términos coloquiales, depende de cómo nos esté yendo en el baile: algunas personas de la derecha la pueden cantar como un himno a la alegría mientras que los de la izquierda o personas apolíticas la pueden cantar como aquello que nunca tuvieron. 

La primera estrofa de la canción dice:

¿Cómo puedes ver las vitrinas están llenas de cosas que comprar?

En sus autos la gente va feliz a trabajar

No hay problemas, ni necesidad

Este lugar es ideal

(Para vivir lo mejor)

Todos tenemos mucho dinero para gastar

Compramos en el Parque Arauco y en el Almac

Nada es muy caro si se trata de nuestra felicidad

Todos tenemos un trabajo digno y bien pagado

Nadie está en desventaja ni es maltratado

Nuestros jefes nos sonríen y nosotros también a ellos

Aquí no roba nadie ni hay por qué robar

Nuestros sueldos son buenos y hasta podemos ahorrar

Ven tú también a jugar que somos un país de verdad

La letra de la canción va esparciendo ironía, en cada frase, a través de la descripción de un lugar habitado por personas cargadas de mucho optimismo, acompañada de un ritmo pegajoso y bailable. La ironía se va haciendo más palpable porque el lugar del que está hablando la canción existe en la realidad y es el mismo en donde se fundaron El Parque Arauco y el Almac: es Santiago de Chile. En el momento en el que la canción nos ubica en el lugar es posible preguntarnos ¿Eso era verdad? ¿Qué estaba pasando en Chile durante la dictadura? ¿De eso tan bueno si daban tanto? 

Si revisamos un poco el contexto, según el periódico La Tercera lo que más recuerdan los jóvenes de aquella época de lo que les tocó vivir es la crisis económica, el gobierno militar y el nacimiento de Los Prisioneros, entre otros hechos. 

Ahora bien, como lo dijimos antes, el significado de la letra puede cambiar dependiendo de la persona y sobre todo de su posición socio-económica. Si bien es cierto que “El aspecto más cruento de la dictadura se remite a la violación a los derechos humanos, pues se ejercieron como política sistemática de Estado muerte, tortura, desaparición forzada, exilio, exoneración y persecución de ciudadanos disidentes, instaurando un clima de miedo y amenaza constante en toda la población.” (Cornejo, 50). La experiencia y la percepción de ese momento histórico (1973-1990) no fue igual para todos. 

Algunos testimonios nos dicen lo siguiente: 

“Del golpe en adelante, uno empieza a vivir al día. O sea, tu no sabes lo que va a pasar al otro día.” (José, Izquierda, RDP) (Cornejo, 55) 

“Empezó el caos del país y la gente pidió eso (…) Y después, el golpe: todos felices, todos felices; apareció el azúcar, apareció la leche, apareció todo lo que estaba escondido” (Guillermo, Derecha) (Cornejo, 56)

“A mí me molestó siempre esa calificación de víctimas, yo creo que no éramos víctimas, porque nosotros cuando asumimos el compromiso ese, de enfrentar a la dictadura frontalmente, estábamos muy plenamente conscientes de los riesgos que asumíamos. (Vicente, Izquierda, RPD)” (Cornejo, 56) 

“Era como estar, pero en la pérdida. Bueno, ahora ya de viejota lo entiendo, como que después yo me acostumbré como a la pérdida permanente, sí como que siempre había que perder” (Amanda, Apolítica, RPF) (Cornejo,58)

“Los recuerdos que uno puede tener son más que nada de juegos, de mitos o de lo que las compañeritas o compañeritos del colegio decían, que era lo que se hablaba en sus casas” (Andrea, Derecha) (Cornejo,58)

“La matanza y desaparición de personas, o sea, no, pa’mí no me cabe en la cabeza no más, no lo puedo justificar, no lo puedo entender” (Dominga, centro-derecha) (Cornejo, 60)

“Que hubieran personas que torturaron en dictadura y todo el cuento y que después eran buenos papás, ¿cachai? [¿te das cuenta?] (…) y al otro día en la mañana se iban a campos de concentración, a torturar huevones, a torturar a mi viejo” (Matías, Izquierda, RPF) (Cornejo, 60)

Aunque todos estaban en un mismo contexto, es decir, gobernados bajo el mando militar encabezado por Augusto Pinochet, los diferentes testimonios dan cuenta de lo que vivió cada persona según su postura política. Estas las podríamos sintetizar así: 1. Aquellas que fueron reprimidas y violentadas directa o indirectamente, 2. Las que no entendían lo que estaba pasando y, 3. Las que fueron beneficiadas, por la dictadura. En ese sentido, imaginemos la posibilidad, si a cada uno de estos grupos le dijéramos “Lo estamos pasando muy bien” su respuesta podría ser: 1. Imposible, 2. ¿Será?, 3. Yeah, Yeah, Yeah!   

En esta misma dirección, la ironía de la canción cobra mayor fuerza porque su contenido— literal, sin ninguna metáfora alrededor— estaba sincronizado con lo que se profesaba en los pocos medios de comunicación existentes en Chile. 

Velasco (2004) y Castro Fontanella (2017) hacen un recuento sobre el papel de los medios de comunicación durante la dictadura para resaltar que todos aquellos que no estuvieron en concordancia con el régimen fueron bombardeados, allanados y saqueados por los militares, dejando únicamente la posibilidad de informar a los que hablaban bien o hacían propaganda al dictador “Además, se impusieron prohibiciones específicas encaminadas a eliminar fundamentalmente las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos y las críticas a la política económica y sus consecuencias sociales.” (Castro Fontanella, 2017) Asi las cosas, “Lo estamos pasando muy bien” parecía el informe de un medio oficial celebrando lo que estaba sucediendo en el país del cono Sur. 

Para finalizar, el tema de Los Prisioneros si bien tiene una intención directa de criticar el momento histórico que estaban viviendo en Chile, es también una invitación a sospechar de lo que se dice oficialmente porque dependiendo de la situación de quien está escuchando “la canción”, el mensaje se puede adaptar a una realidad u otra. 

Coda 

En los inicios de la pandemia, en el año 2020, pudimos ver a algunas celebridades como Madona, Arnold Schwarzenegger, Ellen DeGeneres, entre otros, ostentando sus privilegios y calidad de vida a través de sus publicaciones en redes sociales, en el que al parecer querían proyectar una misma idea: Lo estamos pasando muy bien. 

Seguramente era así… para ellos. 

Bibliografía

Cornejo Marcela et al., «Historias de la Dictadura Militar Chilena Desde Voces Generacionales.» PSYKHE, vol. 22, no. 2, 2013, págs. 49-65. doi:10.7764/psykhe.2

Fontanella, Dalila Castro. » LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN CHILE DURANTE LA DICTADURA DE AUGUSTO PINOCHET». Contexto latinoamericano,  14 de Julio de 2017 http://www.contextolatinoamericano.com/site/article/los-medios-de-comunicacion-en-chile-durante-la-dictadura-de-augusto-pinochet. Consultado el 26 de febrero de 2021.

Velasco, Juan Jacobo. «PINOCHET FRENTE A LOS MEDIOS.» Revista Latinoamericana de Comunicación CHASQUI diciembre, número 088, 2004, págs. 18-25.

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